Axel Arguinchona (foto de archivo de ATP).

El referente católico, que actualmente se desempeña en San Agustín como párroco analizó la realidad en el año de la pandemia. Sostuvo también que “la fortaleza de los pobres es mucha”.

El padre Axel Arguinchona, párroco de San Agustín, brindó un mensaje con motivo del acercamiento de la fecha de Navidad.

“Cuando vemos o escuchamos los números de la pobreza, siempre son terribles, de pronto encontrarse tanta gente que se quedó sin trabajo, que no tiene la posibilidad de llevar el pan a su casa, es muy duro”, dijo el sacerdote, consultado acerca de las estadísticas difundidas por la Universidad Católica Argentina.

En diálogo con el programa televisivo Apto para Todo Público, indicó que “la fortaleza de los pobres es muy grande, en la Argentina hay una pobreza estructural que lleva años, décadas, la gran deuda argentina es con los pobres, no hay ninguna duda”.

Agregó que “se dice que la educación Universitaria es gratuita, pero los pobres no pueden ingresar porque es imposible, ingresan y permanecen muy poquitos, el acceso a las cosas de la dignidad de los pobres es muy difícil y este año de pandemia es mucho más complicado”.

También describió que “las changas disminuyeron mucho, la inflación pega mucho más fuerte porque no nos olvidemos que en los barrios es mucho más caro el alimento de todos los días”.

Del mismo modo, el padre Axel instó a que “debemos dar gracias en Santa Fe que hay muchas instituciones que están acompañando a nuestros hermanos más necesitados, la solidaridad que nosotros experimentado y la forma que nos acompañaron es impresionante, fue muchísimo”.

El líder católico mencionó también que “las instituciones de los barrios están trabajando muchísimo, a full, no para solucionar los problemas de fondo, porque eso no está en nuestras manos, sino que es de la clase política, pero sí estamos para acompañar los procesos de la gente todos los días”.

Respecto de la desigualdad que deben enfrentar quienes viven en los barrios marginados de la ciudad, sostuvo que: “cuando una persona debe caminar 15 cuadras en el barro para tomar un colectivo y tardar una hora y media para llegar al hospital, si eso no es pobreza de qué se trata”.

Consultado acerca del modo de vinculación territorial, Arguinchona especificó que “tenemos un trabajo muy fuerte dentro de la comunidad parroquial, durante la pandemia, hemos visitado casa por casa a más de 600 familias desde Cáritas parroquial, por supuesto con las prevenciones necesarias”.

En este sentido, afirmó que “no podemos salvarnos solos, debemos hacerlo en conjunto”.

En cuanto a la presencia de la droga en los barrios, el sacerdote indicó que “las adicciones están en todos los estratos sociales, pero que en los barrios se ve de una manera muy particular, hemos empezado a acompañar a personas y familias que están con problemas de adicciones, desde el punto de vista espiritual, pero también tratamos de ser instrumento para generar que los espacios gubernamentales puedan pagar esa beca que necesita una persona para internarse por adicciones”.

Del mismo modo, apeló a las autoridades: “hemos dicho también que cuando el barrio tiene mejores calles, más iluminación se mejora la realidad social, la presencia de la droga es muy fuerte, degrada a las personas y destruye a las familias”.

En cuanto a la definición de navidad, dijo que “es Jesús, para los creyentes y no creyentes, para los primeros porque es el nacimiento del salvador, y para quienes no creen, es porque vuelve a nacer una persona que desde la pobreza, la sencillez y la humildad de cada día logró transformar la realidad”.

Por último, les pidió a los funcionarios, mandatarios y dirigentes que “que nunca se olviden, todos, los que están al frente de la cosa pública, quien quiera ser el primero que sea el servidor de todos, sobre todo por los más vulnerables y necesitan, para no tener dos ciudades, sino una sola con todos incluidos”.

 

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