El profesor y periodista Rogelio Alaniz repasó las características centrales de quien fuera reconocido como el padre de la patria y libertador.

Al conmemorarse hoy 172 años del fallecimiento de José Francisco de San Martín, libertador de Argentina, Chile y Perú, cabe evocar su legado y figura. “San Martín es un típico padre abandónico porque lo tuvimos muy poco tiempo. Llegó acá a los 34 años, con una vida armada en España. Llegó en 1812 y en 1817 ya estuvo en Chile y se va en 1824”, repasó el docente y periodista Rogelio Alaniz, hoy en su paso por ATP.

Acerca de la llegada del prócer de la patria a lo que era por entonces Argentina, “no hubo alguien en particular que lo haya traído”. “De España se fue a Inglaterra y de allí llegó a Buenos Aires en 1812. (Por entonces) ya se había redactado la Constitución de Cádiz. La situación española seguía siendo incierta. La posibilidad de continuar con una carrera militar en España ya había llegado a un límite. Se abrían las expectativas de América”, contextualizó el profesor de historia.

“Vino acompañado por Alvear y fue recibido por la élite porteña. Llegó con un cargo militar importante. Cádiz era un centro liberal y masónico. Había una cuestión vinculada a las logias que tiene que ver con los proyectos de emancipación y con la idea de que las monarquías absolutas han agotado su experiencia”, ahondó el periodista. En tal sentido, “San Martín fue un liberal, hijo del proceso de la Ilustración y de los procesos abiertos por la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas y la masonería”.

Con relación al epíteto de “padre la patria”, Alaniz aludió “al libro de Mitre por la entidad de la investigación histórica”. “Eso colocó a San Martín, junto con Belgrano, como los grandes padres de la patria, lo que necesitaba el Estado nacional en formación”, planteó.            

FuenteRDP
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