Con su potente voz y un arrollador despliegue de energía sobre el escenario, el músico fusionó técnicas de rock y ópera que originaron un sello propio.

El 24 de noviembre de 1991, pocas horas después de revelar públicamente que se había infectado de HIV, moría a los 45 años Freddie Mercury en su casa de Londres. Fue el artista que, como cara visible de Queen, corrió todos los límites musicales y visuales dentro del rock, a partir de la incorporación de elementos propios de la ópera.

Dueño de una potente voz y con un arrollador despliegue de energía sobre el escenario, Mercury puso en funcionamiento una teatralidad que, por un lado, evitó enrolarse dentro de la movida glam imperante en la primera parte de los ‘70, y a la vez se apoyó en ese concepto de ambigüedad para postular un nuevo modelo de frontman.

Mercury supo acercar a las masas el canto lírico, lo que le valió la aceptación musical de sectores de escasa cultura rockera y operística, a riesgo de ser acusado por la crítica especializada de un excesivo manierismo y de un forzado barroquismo.

Pero también lanzó algunos guiños a la comunidad gay, como el hecho de nombrar a la banda con el apelativo con que se llamaban los individuos en ese ámbito, el uso de ropa de cuero y tachas tan comunes en los clandestinos bares en donde se reunía este colectivo o el grueso bigote tan icónico en este submundo.

La voz de Queen había nacido el 5 de septiembre de 1946 en Zanzíbar. Farrokh Bulsara era un niño acomplejado por sus dientes y logró reinventarse. El grupo fue pura magia desde 1970 a 1980. Tuvo a su favor contar con cuatro compositores y no faltaron fricciones, pero de esas fricciones se alimentó una bestia que siempre apostaba a más.

Mercury no se consideraba un gran pianista, pero lo era. Sí se sabía vocalista excepcional, tanto como para no cuidarse en el consumo de tabaco y cantar con vasos de cerveza sobre el piano. Sabía defender sus canciones y aceptar y enriquecer las de sus compañeros. Diseñó logos y vestuarios, conocía los valores musicales de su banda pero estaba dispuesto a jugar lo que fuera para conquistar el mundo con ella.